Aquí tienes la cuarta clase del curso de control de la glucemia, en el que estás aprendiendo qué factores influyen en el control glucémico para mejorar tu salud metabólica.
¿Cómo te quedas si te digo que el índice glucémico no sirve para (casi) nada?
Sí, ya sé que se habla mucho de este concepto y que algunos divulgadores clasifican los alimentos en “buenos” o “malos” según su índice glucémico… Pero esto no es cierto.
Y no, la carga glucémica tampoco es la panacea. Aunque tiene algunas ventajas frente al índice glucémico, arrastra muchas de sus mismas limitaciones.
Entender qué son exactamente y en qué contexto pueden (o no) ser útiles te ayudará a tomar decisiones alimentarias más realistas y acertadas.
Qué son el índice glucémico y la carga glucémica
En esta clase te explico los conceptos de índice glucémico y carga glucémica, y vemos cuál es su verdadera utilidad.
Aquí tienes la videoclase:
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Pues ya lo sabes: ni el índice glucémico ni la carga glucémica son propiedades intrínsecas de los alimentos.
Por eso, no sirven para determinar si un alimento es “bueno” o “malo” desde el punto de vista metabólico, ni deberían ser la base para decidir qué hidratos de carbono incluir o evitar en tu dieta.
Es cierto que la carga glucémica representa mejor el efecto real del alimento sobre la glucemia, y puede tener cierta utilidad en contextos concretos, como los que hemos visto en la clase.
Pero, más allá de esas situaciones, su relevancia práctica en el día a día es bastante limitada.
Espero que esta clase te haya ayudado a entender mejor estos conceptos. Y si quieres seguir aprendiendo más sobre el control de la glucemia, te espero en la próxima clase!